Gobernanza ambiental global y la paradiplomacia climática

Por: Fernando Cardozo Fernandes Rei/ Profesor  Derecho Ambiental Universidad Católica de Santos.

Es cierto que la sociedad internacional ha afrontado históricamente los problemas globales multilaterales mediante acuerdos consensuados entre Estados Partes, aunque en su esencia y en su contexto de acción los problemas ambientales globales ignoren la soberanía y las fronteras políticas entre Estados Partes. Lo cierto es que el equilibrio de sistemas ambientales globales constituyen un continuum ecológico que se extiende tanto en los espacios sometidos a soberanía territorial como más allá de ellos, y además, los impactos de estos problemas ambientales son y deben ser entendidos a largo plazo y se padecen real y concretamente a nivel subnacional y local. Y en este sentido la dualidad global-local de esos problemas inculca un sentido de la responsabilidad para afrontar este fenómeno en todos los niveles de la organización social.

La respuesta de la Comunidad internacional dependiente del régimen jurídico sigue modesta, insuficiente y poco promisora. Por otro lado, la necesidad concreta, reclamada de acciones prácticas y pragmáticas para afrontar los problemas ambientales globales da un soporte de legitimidad paulatina a la aparición de nuevas formas de autoridad, aunque carentes de soberanía, elementos de autonomía y control.

En realidad, no se puede ignorar que se ha concedido a estas nuevas estructuras una legitimidad voluntaria por parte de sectores activos de la sociedad, gracias a la asunción de que, para afrontar de manera efectiva esos problemas, es necesaria una acción más coordinada y de cooperación real de los sistemas de gobierno en todos sus niveles (estatal, supraestatal, infra estatal, interestatal), siendo destacable la participación del nivel estatal, infra estatal (tanto regional como local) y de actores privados y no gubernamentales, cada uno de ellos jugando una variedad de papeles.

Una de las facetas más dinámicas y comprometidas de esta nueva forma de gobernanza ambiental global son las acciones de los gobiernos subnacionales para afrontar los cambios climáticos y sus reflejos. Asociadas originariamente a una mayor participación de los gobiernos subnacionales en los problemas internacionales económicos, con la globalización como paradigma, el concepto de paradiplomacia comenzó también a usarse para expresar el creciente interés y la participación directa de estos actores en las agendas ambientales globales.

En este escrito de opinión, se utiliza el concepto de paradiplomacia ambiental en la inclusión de los gobiernos subnacionales en la dinámica y en los itinerarios del derecho ambiental internacional, que abraza la participación de otros niveles de gobierno y de nuevos actores en la búsqueda de soluciones concretas para los complexos problemas de su agenda, realidad no incorporada por el derecho internacional del medio ambiente. Es decir, el derecho ambiental internacional reconoce las iniciativas jurídicas, económicas y políticas internacionales y transnacionales establecidas en un gobierno subnacional para combatir los problemas ambientales globales. Tales iniciativas incluyen la firma de acuerdos y alianzas con regiones de países extranjeros, la participación en conferencias y eventos internacionales, así como la participación de estas entidades en las redes internacionales y transnacionales de los gobiernos subnacionales.

Es cierto que las iniciativas de los gobiernos subnacionales para afrontar los cambios climáticos globales han expandido el alcance de los resultados de la gobernanza

ambiental. Estas actividades se suman a los esfuerzos nacionales e internacionales para afrontar el problema, de manera suplementar, ayudando a los Estados a cumplir sus compromisos internacionales. En otros casos, las acciones subnacionales tienen como resultado reducciones efectivas de gases de efecto invernadero y acaban ejerciendo cierta influencia, directa o indirecta, en las negociaciones internacionales sobre los cambios climáticos, presionando a los Estados Partes para avanzar en sus compromisos y esfuerzos respecto de los problemas a afrontar.

Y naturalmente que los citados impactos de las iniciativas subnacionales en la gobernanza global ambiental acaban alcanzando mayor empuje cuando los actores subnacionales actúan de manera organizada en cooperaciones horizontales y redes solidarias. A pesar de que las redes son inicialmente creadas como plataformas para el intercambio de información, técnicas, prácticas y experiencias en medidas adoptadas para afrontar los cambios climáticos, en la práctica, no se puede negar que estas redes transnacionales acaban jugando un papel político singular, sobre todo cuando actúan de forma coordinada en la esfera de la negociación internacional.

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