Caza de ballenas en el Antártico (Australia contra Japón: Nueva Zelanda interviniendo), Sentencia del 31 de marzo de 2014, No. 148. Corte Internacional de Justicia.

Por: Lineth Soley Acero Ocampo/ Estudiante noveno semestre de Relaciones Internacionales Universidad de San Buenaventura.

En este texto se expondrán los principales argumentos que permitieron a la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya, determinar que el programa científico de la Antártida esconde una actividad comercial, por lo que  Japón debe revocar las actuales licencias para la captura de ballenas.

Después de cuatro años  la Corte Internacional de Justicia dictó sentencia en el caso de caza de ballenas  en el Antártico[1], juicio emitido el 31 marzo del presente año. Este juicio plantea muchas cuestiones de tipo ecológico. Asimismo, analiza e interpreta las disposiciones de la Convención Internacional de 1946 para la Regulación de la Caza de Ballenas[2] (ICRW por sus siglas en ingles) enriqueciendo así el derecho de los tratados.

Históricamente la caza de ballenas ha sido un tema polémico. Previamente a la Segunda Guerra Mundial hubo dos convenios que intentaron regular la caza de ballenas. La Convención para la Regulación de la Caza de Ballenas se abrió a la firma en Ginebra el 24 de septiembre 1931 firmada por 31 Estados (con sólo ocho ratificaciones), y el Acuerdo para la Regulación de la Caza de la Ballena, esta acta Final fue firmada el 8 de junio de 1937.

La 1946 ICRW tenía un doble objetivo: la protección de las ballenas y la regulación ordenada de la industria ballenera, que en el momento de estaba en pleno apogeo. Sin embargo, con el paso del tiempo el objetivo ecológico de la Convención comenzó a jugar un papel más importante, que culminó con el establecimiento de la moratoria de 1982 [3]sobre la caza comercial[4].

Esta convención permite tres tipos de caza de ballenas: la caza comercial, científica y aborigen – todos ellos complejos jurídicamente y contenciosos. Después de 1986 Japón ha llevado a cabo las operaciones de caza de ballenas en el Océano Austral con el auspicio de la investigación científica o permiso especial. Programa de Investigación de Ballenas bajo permiso especial en la Antártida “[5] (JARPA I) el cual se inició en el año 1986 a raíz de la moratoria. El JARPA II[6] el cual fue demandado por Australia se inició en 2005.

El objeto de la reciente Sentencia de la Corte Internacional de Justicia era la caza científica japonesa basada en el artículo VIII de la ICRW[7], que permite a los Estados partes  expedir permisos especiales que autorizan la captura y matanza de ballenas con fines científicos. Este tipo de caza de ballenas (a diferencia de la comercial y la aborigen) es regulada por las autoridades nacionales.

Ampliamente este caso se basa en la alegación de Australia de que la caza científica japonesa era de hecho una caza comercial disfrazada; por otra parte, Australia alega mala fe por parte de Japón quien se basó en sus escritos en una larga tradición de comer carne de ballena y argumentando que, de hecho, el análisis de la ICRW permite la caza de ballenas sostenible.

 La Corte consideró por unanimidad que era competente para conocer el caso, y con 12 votos contra 4  encontró que los permisos especiales concedidos por el Japón en relación con el programa, JARPA II, no estaban comprendidos en la Convención de la Comisión Ballenera Internacional (CBI).

Desde el punto de vista del derecho de los tratados, la interpretación del artículo VIII de la ICRW es de importancia fundamental. La Corte señaló que teniendo en cuenta el Preámbulo y en otras disposiciones de la ICRW[8] los programas para fines de investigación científica deben fomentar el conocimiento científico. Ellos pueden perseguir una finalidad distinta sea sobre la conservación y explotación sostenible de las poblaciones de ballenas.

La Corte Internacional de Justicia concluyó que, si bien el art. VIIII del ICRW exime de la subvención de permisos especiales, la cacería científica no está fuera de la Convención. Por lo tanto, el “margen de apreciación” de los Estados (miembros de la CBI en un tipo de caza de ballenas, como se declaró en Japón) no es ilimitado y debe cumplir con una norma objetiva (párrafo 62 de la Sentencia). La Corte planteó dudas sobre el aumento de tamaño de las muestras entre el primer programa de caza del país y JARPA II. También señaló la falta de transparencia en cómo se determinaron sus tamaños de muestra y constató que el Japón no ha fundamentado suficientemente la escala de muestreo letal. El Tribunal declaró que JARPA II involucra actividades que en términos generales se pueden caracterizar como la investigación científica, pero que “la evidencia no establece que el diseño y la implementación del Programa son razonables en relación con la consecución de sus objetivos declarados. ” La Corte llegó a la conclusión de que JARPA II no es “a efectos de investigación científica”, de conformidad con el Artículo VIII (1) de la Convención y que el Japón violó las tres disposiciones pertinentes (párrafos 7 (b), 10 (d) y (e))[9].

Más importante aún, la Corte ha hecho hincapié en la falta de voluntad de Japón de cooperar con la CBI en el uso de métodos científicos no letales. Por ello, la CIJ ordenó revocar por el Japón a la espera de cualquier autorización, permiso o licencia para matar, tomar o tratar ballenas con relación a JARPA II, y la abstención de la concesión de los permisos adicionales previstas en el artículo VIII[10] de la Convención, en aplicación de dicho Programa. Japón dijo que acataría la decisión, pero agregó que ” lamenta y está profundamente decepcionado por la decisión”.

Por necesidad judicial, la Corte sólo analizó el caso que nos ocupa, pero, como consecuencia, no ha presentado ninguna definición de la caza científica y se negó a adoptar un conjunto específico de criterios en este sentido. Se negó a hablar sobre la caza comercial de ballenas y también indígena. También admitió la posibilidad de una futura ballenera japonesa, como de hecho no puede ser prohibido. Mientras tanto la cacería científica de Japón en el Pacífico noroccidental continuara (así como de Islandia). El juicio no ha resuelto los conflictos básicos y no se ha ocupado de cuestiones generales. La Corte hace un análisis estrictamente ceñido a la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas y al cumplimiento de esta  pero no se refiere al medioambiente en general.

Japón acordó acatar la sentencia, pero en teoría podría dejar el Convenio sobre la caza comercial de ballenas, lo que sería contrario al propósito de la Sentencia. También puede salir y luego volver a unirse a la Convención con una reserva (como hizo Islandia). Sin embargo, el juicio ha proporcionado un terreno muy fértil para estudios posteriores.

@linethacero

[1] La Haya, Corte Internacional de Justicia, Caza de ballenas en el Antártico (Australia contra Japón: Nueva Zelanda interviniendo), Sentencia del 31 de marzo de 2014, No. 148.

[2] Washington, Convenio Internacional para la regulación de la pesca de La Ballena, 2 de diciembre de 1946.

[3] Dongo, Alfredo Palacios. Exorbitante caza de ballenas. ene, 2011, vol. 11, p. 33.

[4] Aguayo-Lobo, Anelio; Torres, D.; Acevedo, J. Los mamíferos marinos de Chile: I. Cetacea. Serie Científica INACH, 1998, vol. 48, p. 19-159.

[5] Rodríguez-Magdaleno, Raúl Ignacio. El régimen internacional de la pesca de ballenas: Entre la conservación y la explotación (a propósito del asunto de la pesca de ballenas en el océano Antártico). Anuario español de derecho internacional / vol. 26/2010/ 143-174 2010.

[6] Nishiwaki, Shigetoshi, et al. Cruise Report of the Second Phase of the Japanese Whale Research Program under Special Permit in the Antarctic (JARPA II) in 2008/2009. SC/61/O3 presented to the IWC Scientific Committee, 2009.

[7] Washington, Convenio Internacional para la regulación de la pesca de La Ballena, 2 de diciembre de 1946. ) : Articulo VIII: Sin perjuicio de las demás disposiciones de la presente Convención , cualquier gobierno contratante podrá otorgar a cualquiera de sus nacionales un permiso especial autorizando a que mate , tomar y tratar ballenas con fines de investigación científica sujeta a restricciones en cuanto a número y con sujeción a las demás condiciones que el Gobierno Contratante considere conveniente , y el asesinato , la toma y procesamiento de ballenas , de conformidad con lo dispuesto en el presente artículo estarán exentos de la aplicación del presente Convenio . Cada Gobierno Contratante informará inmediatamente a la Comisión sobre las autorizaciones que haya otorgado. Cada Gobierno Contratante podrá en cualquier momento revocar cualquier permiso especial que le haya concedido.

2) Las ballenas capturadas conforme a estos permisos especiales deberán, en lo posible, ser procesados ​​y su producto se tratarán de acuerdo con las instrucciones emitidas por el Gobierno por las que se concedió el permiso.

3) Cada Gobierno Contratante enviará a la entidad que puedan ser designados por la Comisión, en la medida de lo posible, y en intervalos de no más de un año, la información científica disponible a ese Gobierno con respecto a las ballenas y la caza de ballenas, incluyendo los resultados de la investigación realizada de conformidad con el párrafo 1 del presente artículo y en el artículo IV.

4) reconocer que el acopio y análisis de datos biológicos en relación con las operaciones de los buques factoría y estaciones terrestres continua son indispensables para una gestión sana y constructiva de la pesca de ballenas, los Gobiernos Contratantes tomarán todas las medidas posibles para obtener esos datos.

[8] Washington, Convenio Internacional para la regulación de la pesca de La Ballena, 2 de diciembre de 1946.: Artículo 4. 1. La Comisión podrá, bien en colaboración con Organismos independientes de los Gobiernos contratantes, o con otras organizaciones, instituciones u Organismos públicos o privados, o por intermedio de los mismos, o independientemente:

(a) Fomentar, recomendar o, si fuese necesario, organizar estudios e investigaciones acerca de las ballenas y la pesca de las mismas. (b) Reunir y analizar información estadística relativa a la situación actual y la tendencia general de las existencias de ballenas y los efectos de las actividades de la pesca de la ballena

sobre dichas existencias. (c) Estudiar, evaluar y difundir información acerca de los métodos de mantenimiento e incremento de las poblaciones de las especies balleneras.

[9] La Haya, Corte Internacional de Justicia, Caza de ballenas en el Antártico (Australia contra Japón: Nueva Zelanda interviniendo), Sentencia del 31 de marzo de 2014, No. 148.

[10] Washington, Convenio Internacional para la regulación de la pesca de La Ballena, 2 de diciembre de 1946.  Articulo VIII. I.…cualquier Gobierno Contratante podrá otorgar a cualquiera de sus nacionales un permiso especial autorizado a dicho nacional a matar, tomar y beneficiar ballenas con finalidades de investigaci6n científica, con sujeción a aquellas restricciones en cuanto a la cantidad, y a aquellas otras condiciones que el Gobierno Contratante crea convenientes… Cada Gobierno Contratante podrá, en cualquier momento, revocar cualquier permiso de tal naturaleza que haya otorgado.

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