Desarrollo urbano en Colombia como contribución al Desarrollo Sostenible en la Región de Latinoamérica y el Caribe

stock-vector-perspective-drawing-of-a-building-concept-modern-city-architecture-and-designing-outline-vector-95057620

Por: Camilo Pineda Serje / Profesional en Relaciones Internacionales – Especialista en Planeación Urbano-Regional Sostenible Barranquilla / Universidad del Norte, Barranquilla-Colombia. Correo electrónico: camilopineda@live.com

De acuerdo con Ranhagen y Groth (2012, pág. 22), “está proyectado que la población mundial crecerá de 7 a 9 billones entre el 2010 y el 2050. Algunos escenarios proyectan que el 60% de la población va a vivir en las ciudades y que casi el 70% lo hará para el 2050”. Así mismo, estos autores señalan que para el 2010 ya el 80% de la población vivía en áreas urbanas, haciendo especial referencia que en Sur América este porcentaje sube a un 84% de las personas viviendo en grandes aglomeraciones.

Esto representa un reto muy grande para países como Colombia que así como los demás países del continente sufre de problemas de inequidad, pobreza, deterioro de los ecosistemas, y de acuerdo con la CEPAL (2003, pág.72), de “macrocefalia y la presencia de grandes áreas metropolitanas”. Ahora bien, esto representa grandes retos para autoridades locales que carecen de estructura para adaptarse a este crecimiento tal y como sucede en municipios como Soledad en Atlántico y Soacha en Cundinamarca.

No obstante, la consolidación de un país urbano no es un problema per se, si no que por el contrario, también abre la posibilidad de generar nuevos procesos de innovación, emprendimiento y desarrollo en base a los lineamientos del concepto de desarrollo sostenible expuesto a la comunidad internacional por la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo de Naciones Unidas (1987, pág.43) como “el Desarrollo que satisfice las necesidades de la presente generación sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer las suyas propias”.

Cabe destacar que a partir de este momento se genera un nuevo imaginario de desarrollo en donde convergen las dimensiones económica, ambiental y social de las actividades humanas, de modo que en la armonización de estas tres dimensiones se pueda llegar a un punto en donde las sociedades puedan disfrutar de óptimas condiciones de calidad de vida. Ahora bien, el problema radica en que si bien las naciones del mundo han participado de cumbres como la Conferencia de Estocolmo de 1972, la Cumbre de la Tierra de Rio de Janeiro en 1992, Cumbre de la Tierra de Johannesburgo 2002 y la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible de Rio+20 en 2012, asumiendo de manera no vinculante lineamientos que Naciones Unidas da para promover el desarrollo en el mundo, así como compromisos vinculantes en materia de transformación de la producción energética e industrial para la mitigación de Gases de Efecto Invernadero –GEI-, estos se cumplen en algunos países mientras en otros muchos muy poco se tienen en cuenta en los ámbitos locales de gobierno, especialmente en aquellos países en vía de desarrollo.

En el caso del Estado colombiano, que si bien no es un gran generador de GEI, es un país en donde las fuentes hídricas son maltratadas, así como también ecosistemas estratégicos como manglares, paramos, bosques primarios y secundarios adyacentes a las aglomeraciones urbanas. De este modo, el reto de Colombia es el fortalecimiento de sus estructuras administrativas en el ámbito local de manera que exista una visión de sostenibilidad así como de gestión pública eficaz y eficiente que privilegie el uso sostenible de los recursos naturales aprovechando servicios ecosistémicos como el paisajismo, evitando así el deterioro progresivo de las condiciones ambientales.

Las ciudades colombianas tienen la obligación de reconocerse a sí mismas como la “punta de lanza” del desarrollo sostenible de la nación gracias a que en ellas residen un porcentaje importante de la población nacional, pero para eso el fortalecimiento institucional será el único que hará capaz que estas operen de manera contextualizada con el marco legal del país y con las dinámicas internacionales en materia económica y de desarrollo sostenible en las cuales el país ya está inmerso y en donde tiene una gran responsabilidad debido a que el Convenio de Diversidad Biológica de Naciones Unidas reconoce a Colombia como uno de los países megadiversos del mundo. Cabe destacar que autores como Katz y Bradley (2013, pág.1) mencionan que “las ciudades y las áreas metropolitanas son los ingenios de las prosperidad y transformación social de los Estados Unidos”, gracias a que tienen el talento humano para promover la creatividad y la innovación en el marco de una crisis financiera que afecto su estructura económica y social.

Este mismo enfoque es el que debe ser asumido por las ciudades colombianas sin importar su tamaño e influencia debido a que en estas se encuentran las universidades y el talento humano que hará posible el desarrollo regional y nacional de Colombia. Así mismo, la ciudades colombianas, por la misma naturaleza rica del país se encuentran ubicadas cerca a centros importantes de diversidad biológica, como es el caso de ciudades como Santa Marta con la Sierra Nevada, Manizales con el Nevado del Ruiz y Cali con su Parque Nacional Natural “los Farallones”, tan solo para mencionar algunos casos.

De hecho, esta es una oportunidad para que aprovechando las herramientas que el Derecho Internacional les ofrece a los países en vía de desarrollo tales como las “Agendas Locales 21” en el marco del Programa 21 aprobado durante la Cumbre de la Tierra desarrollada en Rio de Janeiro en 1992 y que busca fomentar la cooperación internacional entre los Estados para acelerar el desarrollo sostenible en los países en vía de desarrollo. En ese sentido, el capítulo 28 de dicho Programa “Iniciativas de las autoridades locales en apoyo al programa 21”, en su parte introductoria “Bases para la acción”, 28.1, señala que las autoridades locales “desempeñan una función importantísima en la educación y movilización del público en pro del desarrollo sostenible”.

Esto abre una puerta para poder canalizar financiación de organismos internacionales para el desarrollo de estas agendas locales promoviendo nuevas tendencias de desarrollo que desde lo local puedan tienen un impacto global en cuanto a la protección de ecosistemas de importancia internacional y en cuanto al mejoramiento de las condiciones de calidad de vida de la población de Latinoamérica y el Caribe.

Trabajos Citados

  • Ranhagen. U. & Groth. K. (2012) “The Symbiocity Approach, a conceptual framework for sustainable urban development”. SKL International, Stockholm.

  • CEPAL (2003). “Gestión urbana para el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe”. CEPAL, Santiago de Chile PP:73-77

  • Katz and Bradley (2013). “The Metropolitan Revolution: How cities and metros are fixing our broken politics and fragile economy”. Brooking Institution Press.

  • UN Department of Economic and Social Affairs (2014). “Publicaciones principales, Programa 21”. Recuperado de : http://www.un.org/esa/dsd/agenda21_spanish/res_agenda21_28.shtml

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s