El reconocimiento de Palestina por parte de Suecia: perspectivas

palestinaAL

Por: Nicolás Boeglin

Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR)

El pasado 30 de octubre, Suecia procedió a reconocer oficialmente a Palestina como Estado. La amplia cobertura mediática dada a este hecho se explica por ser primer Estado miembro de la Unión Europea (UE) en reconocer a Palestina como Estado en varias décadas. Este reconocimiento fue incluso anunciado con antelación hace menos de un mes como uno de los primeros actos del nuevo Gobierno sueco electo: a esta iniciativa las autoridades de Israel respondieron con un discurso ya bastante conocido cada vez que un Estado reconoce a Palestina (ver nota de Haaretz). Los mismos argumentos se escucharon en Costa Rica en febrero del 2008 por parte del Embajador de Israel y en Guatemala en abril del 2013 por parte de su homólogo acreditado en Guatemala. Aunado a ello, se apreció una reacción airada de las autoridades de Israel haciendo referencia a la sencillez de los muebles de la línea Ikea (ver nota de RT), que recuerda la reacción (igualmente airada) israelí ante la decisión de Brasil de llamar a consulta su embajador en julio pasado, con referencia esta vez a la derrota de 7-1 sufrida por Brasil durante la Copa Mundial (ver nota de Haaretz). En el caso de Suecia, Israel ha decidido esta vez hacer ver que su enojo es mayor a reconocimientos previos de Palestina, procediendo el mismo día 30 de octubre a llamar a consulta a su Embajador acreditado en Estocolmo, según reporta el Jerusalem Post.

Unión Europea y Palestina: aspectos recientes

Este acto jurídico unilateral de Suecia viene a reabrir el debate en Europa, la cual ha dado muestras de algunas divisiones en años recientes al abordar el tema del reconocimiento de Palestina como Estado. Durante la votación realizada el 29 de noviembre del 2012 en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas, esta aprobó con 138 votos a favor, 9 en contra y 41 abstenciones, el proyecto de resolución A/67/L.28 impulsado por 60 Estados (ver nota publicada en La Celosía) que reconoce a Palestina la calidad de “Estado Observador No Miembro” de las Naciones Unidas. En la lista de los 60 Estados proponentes de dicho proyecto de resolución no figuraba ninguno de los 27 Estados miembros de la UE, mientras que América Latina participaron Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Perú, Uruguay y Venezuela.

A la hora de votar el texto (ver texto de la resolución), la aparente cohesión de UE se desvaneció: a favor del texto votaron  Austria, Bélgica, Chipre, Dinamarca, España, Francia, Finlandia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta, Portugal y Suecia. Los demás Estados de la UE se contaron entre las 41 abstenciones, con excepción de la República Checa que votó en contra, conjuntamente con Canadá, Estados Unidos, Islas Marshall, Israel, Micronesia, Nauru, Palau y Panamá (ver detalle del voto). Los Estados europeos que no forman parte de la UE y que votaron también a favor fueron Islandia, Liechtenstein, Noruega, Suiza y Turquía. Islandia quien reconoció a Palestina como Estado en el 2011 y Turquía (en 1988) figuran en la lista de los proponentes del texto.

Al revisar con detalle la lista de los 27 Estados miembros de la UE que mantienen relaciones de Estado a Estado con Palestina, algunos bemoles se imponen. A Suecia desde el 30 de octubre, hay que añadir a Malta y a Chipre, que reconocen a Palestina como Estado (desde 1988), así como a los siguientes Estados del extinto bloque socialista ahora integrados a la UE, y que reconocieron a Palestina como Estado (también en 1988): Bulgaria, Hungría, Polonia, República Checa y Rumanía. Durante el voto de noviembre del 2012 en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, Bulgaria, Hungría, Polonia y Rumanía optaron por abstenerse, mientras que República Checa votó en contra.

El caso de Costa Rica

Costa Rica procedió al reconocimiento de Palestina como Estado en el mes de febrero del 2008 (ver nota). A diferencia de Suecia, el anuncio fue sorpresivo, incluso para la misma Embajada de Estados Unidos, usualmente bien informada. En un cable confidencial dado a conocer por Wikileaks  (ver texto) se lee que: « On February 5, GOCR (Government of Costa Rica) Permrep Jorge Urbina exchanged  notes in New York with Palestinian representative Riyad  Mansour, formalizing Costa Rica´s recognition of the “”state””  of Palestine. The MFA in San Jose issued a release eight  hours later confirming the news, which came as a complete  surprise to most local diplomatic missions (including Post)”. La sorpresa fue total para Israel, al haberse convertido Costa Rica en un socio incondicional en las Naciones Unidas y que mantuvo hasta el 2006 su Embajada en Jerusalén Oriental, en abierta violación a un sinfín de resoluciones de Naciones Unidas solicitando a sus miembros trasladar sus legaciones diplomáticas a Tel Aviv (Nota 1).

Posteriormente a la iniciativa de Costa Rica, la mayoría de los Estados de América Latina procedieron a reconocer a Palestina como Estado: después del 2008, Venezuela (abril del 2009), República Dominicana (julio del 2009), Bolivia, Brasil, Ecuador y Paraguay (diciembre del 2010), Perú y Chile (enero del 2011), Argentina (febrero del 2011), Uruguay (marzo del 2011), El Salvador y Honduras (agosto del 2011) proceden de la misma manera, sumándose así a los reconocimientos previos hechos por Cuba (1988) y Nicaragua (1988). Los últimos Estados de la región en hacer este reconocimiento fueron Guatemala en abril del 2013 (ver nota) y Haití en septiembre del 2013. Nótese que si bien México albergó una representación de la Organización de Liberación de Palestina (OLP) desde 1975, no reconoce jurídicamente a Palestina como Estado. A la fecha, Colombia y Panamá de igual forma se mantienen en la región sin reconocer a Palestina.

Un reciente desglose de las distintas reacciones de Estados de América Latina a la ofensiva militar de Israel en Gaza de julio y agosto del 2014 (ver informe del CEMOAN de la Universidad Nacional) da una idea de la sensibilidad creciente de los Estados latinoamericanos y de sus opiniones públicas con relación a la situación en Palestina. Ante ataques tan desproporcionados como indiscriminados contra la población civil palestina, varios Estados de América Latina recurrieron inclusive a la técnica diplomática de la llamada a consulta (Nota 2).

Las posibles repercusiones del reconocimiento de Suecia:

Las declaraciones, dadas por la Ministra de Relaciones Exteriores de Suecia, Margot Wallström, explicando las razones para proceder a este reconocimiento de Palestina como Estado, fueron acompañadas por un comunicado oficial (ver texto completo) en el que Suecia anuncia que aumentará significativamente su cooperación, triplicando su monto. Celebrada por las autoridades de Palestina como “valiente e histórica” (ver nota), cabe indicar que esta iniciativa sueca podría tener repercusiones en la Unión Europea.  No sería la primera vez que Suecia adopta una postura de vanguardia en el seno del continente europeo en materia de política exterior. Por ejemplo, después de los Estados europeos pertenecientes al bloque socialista, fue el primer Estado de Europa occidental en abrir relaciones diplomáticas con la República Popular de China, el 9 de mayo de 1950, seguido por Dinamarca (11 de mayo de 1950), Suiza y Liechtenstein (14 de septiembre de 1950 ambos), Finlandia (28 de octubre de 1950) y Noruega (5 de octubre de 1954). El gesto de Suecia con relación a Palestina y su amplia divulgación en la prensa internacional (y en particular en las redes sociales) posiblemente revivan el debate iniciado dentro de varios Estados miembros de la Unión Europea. En una nota de El Pais (España),  leemos por ejemplo que. “Este mismo mes, el Parlamento británico y el Senado irlandés han aprobado sendas resoluciones para pedir a sus Ejecutivos que se sumen a la lista de países que ya reconocen oficialmente a Palestina como un Estado”. La contundencia del voto del Parlamente británico a mediados de octubre del 2014 exigiendo este reconocimiento al ejecutivo  puede llevar a pensar que, lejos de un acto “simbólico” (como lo titula por ejemplo el New York Times, ver nota), la decisión de los parlamentarios británicos tenga un alcance mucho mayor. Declaraciones hechas a inicios de octubre del 2014 por parte del vocero del Quai d´Orsay en Paris indican que Francia podría en algún futuro optar por reconocer a Palestina (ver nota de Le Matin). Más allá de las ambigüedades de la expresión “il faudrait bien à un moment reconnaître” usada (y que dio pié para una cobertura mediática inusual en Francia y fuera de ella) la diplomacia israelí teme las repercusiones que pueda tener el gesto de Suecia en los demás Estados miembros de la UE: se pudo leer que “Israel fears that the move by Sweden could lead other influential European countries to follow suit” en una nota reciente del New York Times.

Conclusión:

A modo de reflexión, nos permitimos citar de manera textual el planteamiento hecho por el ex canciller de Costa Rica, Bruno Stagno (2006-2010) expresado en una conferencia dictada en Montevideo (texto disponible aquí) y cuya solidez posiblemente haya inspirado a muchas cancillerías en América Latina: ““En 1947, Costa Rica, al igual que otros 12 países de América Latina y el Caribe, apoyó la resolución 181 (II) de la Asamblea General sobre el Plan de Partición del Mandato Británico de Palestina. En esa ocasión formamos parte de los 33 países que reconocieron tempranamente que la coexistencia de dos Estados se imponía como la peor solución, con excepción de todas las demás. Desde entonces hemos visto pasar una tragedia tras otra, incluyendo guerras e intifadahs, asesinatos y atentados, afectando seriamente el derecho a vivir sin miedo de ambos pueblos. Paralelamente, y sin un claro calendario estacional, hemos visto germinar las promesas y esperanzas generadas por diversos procesos de paz, sin lograr aún la cosecha de los dividendos de paz. Ha sido tierra fértil para dobles raseros, para intereses ajenos, y para una triste reiteración de eventos que postergan el cumplimiento del mandato acordado en 1947”.

Notas

Nota 1: En un libro editado en el 2013, el mismo Bruno Stagno escribe: “Recordé dos casos que de una u otra manera reflejaban el intricado, pero aún velado conjunto de intereses que entraban en juego al tratarse el tema de Israel. Como Embajador, Representante Permanente ante las Naciones Unidas, lo había vivido y sufrido. Recordaba como para marcarme en las votaciones sobre la situación en Medio Oriente, el entonces embajador de Costa Rica en Washington DC, Jaime Daremblum, alineaba a algunos miembros del Congreso de Estados Unidos, para que me enviaran cartas instándome o instruyéndome a votar a favor de Israel. El congresista Tom  Lantos sería el más insistente, dirigiéndose incluso directamente al Presidente Pacheco de la Espriella.  También, recordé la indignación con que la Embajadora Emérita, Emilia Castro de Barish, comentaba cómo en el pasado se había aceptado que un funcionario de la Misión Permanente de Israel  se sentara en la segunda fila de asientos, reservados para Costa Rica, con el fin de  velar por el voto “correcto” de Costa Rica “. Véase STAGNO UGARTE B., Los caminos menos transitados. La administración Arias Sánchez y la redefinición de la política exterior de Costa Rica, 2006-2010, Heredia, Editorial UNA (EUNA), 2013, pp.70-71.

Nota 2: Sobre el significado y el alcance de esta técnica diplomática, remitimos al lector a un breve análisis nuestro publicado por el CEMOAN de la UNA de Costa Rica.

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