Reseña a la Conferencia “El Fallo de la CIJ en el caso de Nicaragua: una lectura desde la Academia”

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Por: Juan David Sánchez Vargas 

Estudiante de Ciencia Política / Universidad Nacional de Colombia 

El pasado 27 de mayo se llevó a cabo la Conferencia “El Fallo de la CIJ en el caso de Nicaragua: una lectura desde la Academia“, organizado por ACCOLDI con la colaboración de la Asociación Cavelier del Derecho, en el marco del ciclo conferencias para familiarizar a estudiantes, practicantes  y activistas con temas actuales del derecho internacional.

El evento contó con la participación de los profesores Ricardo Abello Galvis y  Nicolás Carrillo Santarelli, quienes explicaron sus puntos de vista sobre el caso Nicaragua-Colombia; René Ureña y María Carmelina Londoño, Presidente y Vicepresidenta, respectivamente, de la Academia, fueron los moderadores del debate.

La presentación del profesor Carrillo se concentró en cuestiones como la no comparecencia del Estado colombiano, la negociación  bilateral con Nicaragua, la competencia inherente de la CIJ y la constatación de que Colombia no amenazó con hacer uso de la fuerza en contra de Nicaragua. Respecto de la no comparecencia, la posición del experto es clara: “es un acto negligente por parte del Estado colombiano“. El profesor sostuvo que la no comparecencia no impide que haya sentencia, lógicamente porque el órgano judicial  tiene que cumplir su mandato misional y emitir una decisión.

La no comparecencia por parte de Colombia es negligente porque refleja la falta de voluntad del Estado para presentar una defensa jurídica. Tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como otros órganos internacionales han dicho que los Estados tienen el derecho y el deber de proteger sus derechos y sus intereses. De este modo, sí Colombia tiene el derecho de acudir ante la Corte y el deber de cumplir con diligencia una defensa adecuada, la ausencia en las etapas procesales son muestra de la no defensa de los intereses propios, lo que expone internacionalmente al Estado colombiano. El profesor Carrillo argumentó también que si bien la Corte rechazo de plano las excepciones preliminares presentadas por Colombia, de haberse declarado que Colombia había amenazado con hacer uso de la fuerza hubiera agravado la situación.

El profesor Carrillo también señaló que la no comparecencia sienta otro mal precedente para el Estado colombiano. “Las airadas y pasionales reacciones generan un efecto dominó de rechazo hacía el derecho internacional, pero también hacia la ley en general. El Estado que tiene problemas para hacer cumplir el derecho internacional, está dando no sólo mal ejemplo internacionalmente sino que también le está diciendo al ciudadano de a pie que las decisiones judiciales sólo se deben cumplir sí le resultan beneficiosas”.

Ahora bien, respecto de la negociación el experto afirmó que hay dos escenarios distintos: respecto del incumplimiento del fallo de 2012 sería conveniente realizar una negociación, bajo el argumento de que Colombia ha cometido un hecho internacionalmente ilícito. Tal como lo establece Carrillo, el Estado colombiano en bandeja de plata le ha dado a Nicaragua los argumentos, luego de haber argumentado problemas constitucionales internos para implementar el fallo, lo que va en contravía de la Convención de Viena sobre el Derecho a los Tratados y sendos instrumentos internacionales que señalan que no pueden alegarse razones concernientes al derecho interno para incumplir el derecho internacional. Así, con su argumentación el Estado está admitiendo el incumplimiento y la responsabilidad internacional. “La negociación sería un buen camino, porque se podrían acordar reparaciones como la satisfacción que puedan evitar un pronunciamiento mucho más fuerte en el futuro”, señaló el profesor.

El otro escenario es el relativo a la solicitud nicaragüense sobre plataforma continental extendida. En este punto, el experto fue contundente en afirmar que la negociación no es razonable baje los argumentos de que Nicaragua no tiene nada que perder.  “El peor de los escenarios para Nicaragua es que las cosas se queden como están“. En este sentido, lo acertado para Carrillo es acudir a la Corte para presentar su defensa. La negociación en este tema resultaría un fracaso según el experto.

Por su parte, en su intervención el profesor Abello se cuestionó sobre si realmente le fue tan mal a Colombia en el fallo de la Haya. Lo que arguye el profesor es que no fue verdaderamente un fallo tan malo. “Es una creencia extendida aquella que supone que la Corte desconoció el Tratado Esguerra-Bárcenas”, frente a esto Abello fue claro diciendo que la Corte aplicó el tratado a rajatabla. El porqué de la decisión de la Corte deviene en que ésta encontró que el tratado no era un tratado de límites. “La delimitación marítima entre Colombia y Nicaragua nunca se había hecho, el tratado sólo había hecho una delimitación terrestre de las porciones de tierra que estaban al este y al oeste del meridiano 82” .

¿Qué ha ganado Colombia? Abello argumenta que el banco Quitasueño es una gran victoria para Colombia. Este banco comprende 52 elevaciones de baja mar, que al ser elevaciones de este tipo generan dudas sobre la posibilidad de ser apropiadas o no. Nicaragua argumentaba con estudios de la NASA que en determinados períodos del año el agua cubría totalmente a las elevaciones, por lo cual no serían susceptibles de ser apropiados. Por su parte, Colombia presentó una foto de QS 32 en la que una de las 52 elevaciones contaba con un metro cuadrado. Finalmente, la Corte le dio a ese metro cuadrado 12 millas de mar territorial.

Así, una de las principales conclusiones que dejó la conferencia y la posterior discusión, es que la estrategia del Estado de Colombia en los lustros recientes de rechazar y apartarse del derecho internacional no es adecuada. La lectura desde la Academia sugiere dejar atrás el papel reactivo de Colombia en el derecho internacional y anticiparse a la práctica y aportar e interesarse por la generación de opinio juris. Por otra parte, el eventual envío de documentos públicos a la Corte no palea la no comparecencia. “El momento de comparecer, presentar documentos y argumentos es ahora”. En este sentido, el Estado colombiano debe adoptar una nueva estrategia que no se traduzca en el rechazo al derecho internacional. Igualmente importante sería escuchar a la academia y aceptar las decisiones judiciales de órganos internacionales no sólo si están a favor de los intereses colombianos. 

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