Comentarios a casos de estudio en Colombia sobre el rol de las empresas en la construcción de paz

Laura Bernal-Bermúdez

Profesora Asistente, Departamento de Filosofía e Historia del Derecho, Facultad de Derecho Pontificia Universidad Javeriana, laurabernal@javeriana.edu.co

Catalina Irisarri Boada

Profesora Cátedra Empresa y Derechos Humanos, Departamento de Filosofía e Historia del Derecho, Facultad de Derecho Pontificia Universidad Javeriana, cirisarri@javeriana.edu.co

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Imagen tomada de la Cámara de Comercio de Bogotá  ¿Cómo medir si las empresas le aportan a la construcción de paz? mayo, 2017.

En un contexto en el que es cada vez más frecuente el diálogo entre académicos y organizaciones de sociedad civil que realizan investigaciones para incidir en políticas públicas y políticas operacionales al interior de las empresas, algunos profesores de la Pontificia Universidad Javeriana, Departamento de filosofía e historia del derecho, en el marco de la contribución a la planeación estratégica de la Javeriana sobre Empresas y Derechos Humanos, fuimos invitados a presentar unos comentarios teóricos y metodológicos a un proyecto de investigación liderado por CDA nivel global y por la Fundación Ideas para la Paz – FIP en Colombia. El proyecto global se pregunta ¿qué prácticas corporativas son efectivas para abordar los principales catalizadores de conflictos o de paz? El objetivo es mejorar las prácticas corporativas en escenarios de conflicto y potencializar las iniciativas multi-actor relacionadas con conflictos y paz. Está principalmente dirigido al sector empresarial, los actores que trabajan en desarrollo sostenible y quienes diseñan e implementan políticas públicas.

Este blog contiene un resumen de los comentarios proporcionados, con el objetivo de que se nutra el trabajo valioso que han venido realizando CDA y la Fundación Ideas para la Paz- FIP en Colombia. Esta es una contribución desde la academia a iniciativas de paz desde el sector privado.

CDA es un centro de pensamiento que trabaja principalmente con industrias extractivas, apoyando a actores empresariales que operan en contextos de conflicto armado o en estados frágiles. Dada la falta de evidencia empírica sobre las prácticas empresariales efectivas para minimizar conflictos y contribuir a la paz, CDA inició un proyecto global que incluye la investigación de 11 casos de estudio, 4 de ellos en Colombia. A través del estudio de dichos casos quieren dar respuesta a los siguientes interrogantes:

  i. De qué manera pueden los actores privados contribuir a la paz?

ii. Qué mecanismos, practicas o asociaciones permiten a las empresas privadas                       enfoques más efectivos para contribuir a un cambio positivo y por qué?

iii. Que motiva a las empresas y asociaciones de empresarios a participar en                             procesos e iniciativas enfocados en la paz?

iv. Existen mecanismos exclusivos que le permita al sector privado ser                                       constructores efectivos de paz?

v. Que expectativas pueden tener quienes formulan la política publica sobre la                        participación del sector privado en la consolidación de la paz?

Los 11 casos de estudio representan ejemplos de iniciativas empresariales que han tenido impactos positivos (casos exitosos). Dentro de los hallazgos principales de este estudio global, CDA ha encontrado que las empresas pueden contribuir a la paz principalmente: (i) actuando como catalizadores de paz, pues al entrar a los territorios pueden ejercer un liderazgo para modificar las relaciones entre los diferentes actores; (ii) crear espacios de resolución de conflictos y (iii) influir en “personas claves” con poder formal o informal, que están en capacidad de modificar las dinámicas del conflicto.

Los cuatro casos estudiados en Colombia fueron prácticas empresariales de ISAGEN en Chaparral- Tolima, OCENSA en Antioquía y Córdoba, TIPIEL en Barrancabermeja y CERREJON en la Guajira. La investigación de campo de estos casos y la redacción de los hallazgos estuvo a cargo de la Fundación Ideas para la Paz- FIP.

Los casos examinados fueron los de ISAGEN, TIPIEL y OCENSA. La estructura de los documentos en los tres casos es similar. En los tres documentos se hace un análisis del contexto del proyecto en donde indican la localización de los proyectos, luego exponen el contexto de violencia armada tanto nacional como regional para luego detallar el análisis sobre la incidencia del conflicto armado en el ámbito comunitario específico. Posteriormente se presentan los retos y desafios enfrentados por las empresas en cada caso y la forma en que en cado caso en particular se abordaron dichos retos y terminan con una exposición sobre la situación actual en cada caso. Los estudios no presentan unas conclusiones en donde se evidencie la respuesta a los interrogantes planteados en el proyecto, pues indican que éstas harán parte de un documento diferente.

Analizando la información presentada, encontramos algunos factores que se presentan como denominador común para explicar el desarrollo exitoso y sostenible de los proyectos económicos, ofreciendo oportunidades a las comunidades y abordando algunos de los factores que explican la conflictividad en las zonas de operación.

En primer lugar los tres proyectos se esforzaron en conocer y entender el terreno antes de iniciar la operación. Esto permitió que no se impusiera la visión de la empresa en relación con la ejecución de su proyecto, sino que generaron escenarios de diálogo claro y transparente con las comunidades. Esta estrategia permitió que las comunidades desarrollaran un sentido de pertenencia e identificación con el proyecto.

En segundo lugar, es importante resaltar el acompañamiento de actores estratégicos que a través de la generación de relaciones de confianza permitieron a las comunidades superar un estado de escepticismo e impulsar un compromiso con el proyecto por parte de todos los interesados. Acá la presencia de un tercero mediador (la gobernación del departamento del Tolima, el Programa de Paz y Desarrollo del Magdalena Medio, la Fundación Oleoductos de Colombia) fue fundamental, así como también el asociarse y empoderar a actores claves como las Juntas de Acción Comunal.

En tercer lugar, sobresale el compromiso social de las tres compañías al abordar los proyectos. Utilizaron un esquema preventivo basado en el análisis de riegos sociales (más que económicos y financieros) y fueron conscientes de la necesidad de generar impactos o externalidades positivas, a través tanto de la generación de oportunidades laborales y de desarrollo como también de espacios de capacitación en habilidades sociales (liderazgo, resolución de conflictos) y técnicas (administración, contabilidad).

Finalmente es importante subrayar el compromiso por parte de todos los niveles de la organización en las estrategias sociales. Desde la gerencia de las empresas hasta los gestores sociales en terreno se comprometieron con los programas.

Desde el punto de vista metodológico, consideramos que haber incluido casos de Colombia en el estudio global permite ver las variables dependientes e independientes en acción en un contexto complejo, con altos niveles de conflictividad rural y urbana relacionada con el conflicto armado, que se caracteriza por ser el más largo en el mundo. También consideramos acertado haber utilizado casos de estudio como metodología idónea para explorar un fenómeno que ha sido poco explorado.

Si bien en los casos de estudio se manifiesta haber entrevistado a todos los actores involucrados, incluyendo no sólo la narrativa empresarial sobre la efectividad de las medidas tomadas, sino también de sociedad civil y entidades estatales, extrañamos un apéndice metodológico que indique quiénes fueron entrevistados, qué tipo de herramienta de recolección de datos se utilizó y si hubo alguna restricción en el acceso a los actores que se quería entrevistar. Dado que se trata de los datos sobre los cuales se basan los hallazgos del proyecto, consideramos importante entender cómo fueron recolectados y cuáles son sus limitaciones.

Es un ejercicio muy interesante de investigación de casos individualmente considerados. Sin embargo, dado que uno de los intereses de CDA es producir guías de prácticas empresariales positivas o exitosas, se requieren ciertas precisiones metodológicas que permitan un ejercicio comparativo de los casos y un nivel de generalización mayor al que actualmente se desprende de los textos de cada uno de los casos de estudio. Nuestros comentarios respecto a la metodología utilizada se dividen en tres temas: (i) la selección de los casos; (ii) la definición del fenómeno a estudiar (variable dependiente) y (iii) los factores explicativos del éxito de estos tres casos en términos de aportes a la construcción de paz por las empresas.

Para permitir un ejercicio de comparación que permita algún nivel de generalización de los hallazgos, es importante controlar el mayor número de factores de contexto, de tal forma que la investigación se enfoque en identificar aquellos factores que podrían estar explicando los resultados exitosos de los casos identificados. El proyecto a nivel global incluye casos en Sudáfrica, en Colombia, en Europa y en otros países africanos y latinoamericanos. Dadas las diferencias tan grandes en los contextos de los países donde se encuentran los casos, la posibilidad de trasladar factores de éxito a otros contextos es limitada.

Las altas variaciones de la violencia, los conflictos, los mecanismos de construcción de paz, y de los actores involucrados en todos estos procesos no permiten identificar cuáles son esos factores que explican los resultados exitosos de las iniciativas de las empresas. Ahora, esta limitación incluso se extiende a la generalización de los hallazgos en los cuatro casos de Colombia donde hay dos modelos de operación, uno más rural (ISAGEN, OCENSA y Cerrejón) y uno más urbano (TIPIEL). Y esta diferencia en los contextos de operación de las empresas es importante tenerlo en cuenta al momento de identificar guías o modelos de operación empresarial. Por último, de nuevo con el espíritu de aumentar el carácter comparativo del proyecto, invitamos a CDA y a la Fundación Ideas para la Paz a que incluyeran casos negativos, es decir, casos en los que las empresas implementaron iniciativas de resolución de conflictos que fracasaron o exacerbaron el conflicto. Este ejercicio les permitiría identificar con mayor claridad los factores que explican el éxito de las prácticas que tienen mayor probabilidad de impactar positivamente la paz.

Por otro lado, durante la presentación del proyecto global, Ben Miller, Director Programático de CDA, hizo una distinción teórica entre “Work in Conflict” y “Work on Conflict”. El primero se refiere a la operación sin daños (cómo opero en un contexto de conflicto sin generar daños o incrementar la violencia) y el segundo se refiere a la operación impactando positivamente en la paz (cómo contribuyo a la construcción de paz). De la lectura de los tres casos de estudio no es claro si son ejemplos de Work in Conflict o Work on Conflict. Esto es importante porque la medición de éxito va a variar sustancialmente si se trata de uno o de otro. En esa medida, también hicimos un llamado a que en la introducción de cada caso de estudio se hiciera explícito en qué medida ese caso era un ejemplo de Work on Conflict, y no Work in Conflict.

Por último, si bien los datos y la información recolectada hacen parte de una narrativa robusta sobre el contexto de operación y las prácticas de las empresas, de nuevo esta forma de presentar y analizar los datos dificultan el trabajo de comparación, pues están presentados como casos o modelos únicos de los que pocas lecciones aprendidas se pueden sacar para que hagan parte de guías de operación. En esa medida, sería interesante tener claras desde el principio cuáles son las hipótesis que se están testeando en los casos de estudio. Cada caso debería contestar explícitamente la pregunta ¿qué factores explican el éxito de las prácticas de la empresa? Y guiar este análisis con las hipótesis que claramente están guiando el proyecto a nivel global. La invitación es entonces a presentar los casos en términos de variable dependiente y variables independientes, y hacer más explícitos cuáles son esos temas que se le están preguntando a los tres casos. De esa forma, dejan de ser tres textos descriptivos y adquieren una dimensión explicativa y comparativa. También justificar la selección de casos y reconocer las limitaciones de esa selección para las conclusiones. Cada estudio de caso debe terminar con una conclusión más contundente respecto a los hallazgos: cuáles son los factores explicativos y qué impacto tuvieron sobre la variable dependiente.

Teniendo presente lo anterior, si bien no se puede responder con exactitud cuáles son las practicas del sector empresarial que contribuyen a la construcción de paz,  si se pueden evidenciar que algunas aproximaciones son relevantes para generar condiciones favorables para la construcción de paz, como es la posibilidad de contribuir a la cohesión social a través de la pertenencia, participación y confianza, permitiendo de esta forma que las comunidades lidien con entornos frágiles y conflictivos, esto es permitiendo alcanzar mayores niveles de resiliencia. Al respecto vale la pena ver los trabajos realizados por el Geneva peacebuilding platform sobre resiliencia y construcción de paz.

 

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